
La rumba catalana nació a mediados de los años cincuenta en la comunidad gitana de Gràcia, Hostafrancs y la calle de la Cera. El Pescaílla y su clan reivindican el «ventilador», el rasgueo que la define; Peret la hizo popular en todo el mundo.
Hoy sigue sonando, pero se anuncia poco: la programan bares de barrio que lo cuentan en Instagram o en una pizarra. Una excepción es la Gran Bodega Saltó (Blesa 36, Poble-sec), que lo pone en su web: música en acústico los jueves a las 20:00 y vermut musical los domingos desde las 13:30, con rumba, blues y canción de autor.
Si llevas un bar con rumba en directo, mándame el cartel de la semana y lo añado a la agenda.
Fuentes: The New Barcelona Post, Ara y Gran Bodega Saltó.